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La
evocadora ciudad de Chinguiti es de fácil
acceso y está situada al costado de una extensa cordillera de
dunas, conocidas en el Sáhara como ergs.
Representa uno de los platos fuertes del viaje: es capital de la
región y la séptima ciudad Santa del Islam,
honor concedido por ser importante puerto de peregrinación hacia
la Meca. Caminar entre las callejuelas de arena
y casas de piedra de su casco antiguo resulta impactante. A
pesar que la ciudad, declarada por UNESCO como Patrimonio de la
Humanidad, ya no bulle de actividad de antaño, aún conserva
tesoros inestimables, como las bibliotecas que guardan valiosos
libros antiguos.
Cuando el sol te dé una tregua, recorre los alrededores: las
pequeñas huertas que desafían al desierto, y espera la puesta de
sol encaramado en las dunas del erg. También
puedes dar un paseo en camello de uno o varios días (lo
organizan en los albergues). De tres a cuatro horas de
entretenida conducción por las dunas necesitarás para cubrir los
120 Km. que separan Chinguiti de Wadan,
quizás la ciudad caravana más espectacular del Adrar. Esta
ciudad amurallada, Patrimonio de la Humanidad, se encuentra
sobre una plataforma de roca desde donde se disfrutan hermosas
vistas del paisaje. Las callejuelas de su casco antiguo te lo
pondrán difícil para no perderte, aunque siempre podrás recurrir
a sus amables moradores para que te guíen a alguna sus
bibliotecas, donde grupos de ancianos pasan las tardes
intentando capear el calor y el sol abrasador del desierto.
Una
vez en este mar de arena, basta con coger el coche, o mejor un
camello, y salir a conquistar tus sueños. El desierto está
plagado de pozos de agua donde disfrutar observando a los
pastores dando de beber a sus rebaños, otorgándole un toque de
vida a este paisaje hostil. Si ves pozos, seguro que encontrarás
los campamentos a una corta distancia.
Haz como ellos y relájate a la sombra de las palmeras bebiendo
té o zrig, leche de camella agria, o degustando
distintas variedades de dátiles, su gran pasión. También puedes
aventurarte más lejos y visitar el cráter de Guelber
Richat, posiblemente provocado por la caída de un
meteorito. Recorriéndolo por tierra es casi inapreciable. Para
hacerse una idea de la magnitud del cráter habría que
sobrevolarlo a mucha altura. Cerca del cráter, sobre el
valle del Ued de Wadan también
encontrarás la fortaleza de Aguadir, construida
por un sultán marroquí en el cruce de caminos que antaño
utilizaron las caravanas. La historia de esta fortaleza es muy
peculiar y, a la vez familiar, puesto que la misión fue
capitaneada por Xoder Pacha, un moro andaluz expulsado de la
España cristiana, que avanzó hasta Tombuctú donde, emulando a
sus compatriotas en América, se hizo coronar rey.
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